Cuando no reconoces quién eres y con mucho esfuerzo intentas ser alguien no eres para “encajar” en tu entorno es cuando te desconectas de ti y, en consecuencia, tu autoestima baja. Te desvalorizas.

Cuando te muestras tal como eres a través de tu luz y del amor, ajena a los juicios de si encajas o no, no necesitas tener la autoestima presente; pues ella fluye en todo tu Ser.

Sabes que la autoestima es la valía que te das. Sabes que el valor que te das está influenciado por creencias, pensamientos, formas de actuar y hablar, pautas sociales y valores familiares,  sobre todo. Es todo eso que fuiste absorbiendo cuando eras pequeñ@ y todo ese conjunto determina cómo te sientes contigo mism@ ahora. Luego, según vas asimilando en tus experiencias vividas, vas puliendo o vas acrecentando esta forma de sentirte.

Hay etapas en que has de trabajar mucho tu autoestima. Intentas tenerla arriba poniendo toda tu energía, acabando agotada con esta misión porque al final puede ser que muestres al mundo una muy buena cara; pero, por dentro, solo quieres llegar a casa y no pensar en nada ni en nadie. ¿Te suena?

En otras etapas te encuentras bien. Crees que tienes la autoestima alta, te sientes feliz, fuerte y poderos@, hasta que alguien te dice o hace algo, aun sin importancia, y de repente te deshinchas. Toda esa felicidad se desvanece por un momento, corto o largo, pero se desvanece y te sientes pequeñ@ o invisible. Luego remontas, teniendo ese “encuentro” escondido pero retenido en tu memoria, haciéndote sentir mal cada vez que te viene a la cabeza, cada vez que recuerdas esa situación. ¿Te suena de algo?

y si te perdonas angustia

Tu autoestima te está pidiendo a gritos que la escuches, que te conectes contigo ti mism@ y sepas realmente quién eres.

Cuando eres vulnerable a los juicios ya sean propios o ajenos, tu autoestima pende constantemente de un hilo y necesitas hacer un acopio de energía para remontar, encontrándote en una montaña rusa mental/emocional que te deja agotad@.

Si tu autoestima depende de tu entorno, ya sea familiar, laboral o social para estar bien, debes empezar a cuidarla de verdad, como te mereces.

Pues bien, en estos 2 casos expuestos como ejemplo y que pueden ser muchos y diversos, estás trabajando a través del ego. Ya sabes, esa masa de pensamientos y creencias negativas que te manipulan para hacerte sentir pequeñ@ e insegur@, que a día de hoy es tu filtro para ver tu realidad y a él. No le interesa que te veas como eres de verdad.

Eres Luz y Amor.

Tu no eres ni pequeñ@ ni vulnerable, eres infinit@ y co-creador/a.

Cuando te re-conoces, tú eres tu autoestima y fluyes con la vida de la manera más perfecta posible.

Pues bien, ¿y si te digo, que lo puedes conseguir y fluir con tus propósitos de vida?

¿Y si te digo que con el perdón hacia ti mism@, perdonándote de todo aquello que te ha hecho sentir mal y vulnerable puedes conseguir tu propósito?

Y tú propósito es estar en paz contigo mism@.

Sólo necesitas tu paz interior.

Desde tu centro, puedes conseguir tu paz y desde tu paz, puedes conseguir todo aquello que te hace sentir bien.

Aprende a perdonarte a través del corazón y de la honestidad, solo así sentirás el verdadero perdón, el que te da libertad duradera.

Te perdonas porque en ese momento hiciste todo cuanto pudiste de la mejor manera que sabías.

Sabrás si lo haces desde el corazón porque la paz perdura, si te perdonas y sientes un alivio momentáneo, lo estás haciendo desde el ego y esta práctica no te interesa.

y si te perdonas corazón

Te paso unos tips para que vayas practicando contigo:

  • Amate a través del perdón : perdónate porque lo has hecho así porque no sabías de otra manera. Olvídate de perdonar a los otros. Quien se ha sentido mal, quien ha sentido la rabia, la vergüenza, el miedo, la culpa, la tristeza, la soledad; quién se ha hecho daño sintiendo esto ha sido tu. Desde el exterior alguien hizo o dijo, pero tú te lo creíste y lo hiciste tuyo.
  • Trabaja tu inconsciente, tu fuerza interior, tu Luz : Empieza si aún no lo has hecho, con la práctica de la meditación. Si ya la practicas, perfecto. Si aún no, te animo a que empieces sin agobios. Empieza con 5 minutos y deja que tu mente empiece a vaciar pensamientos, no los revivas. Sé un/a observador/a de los pensamientos, déjalos ir.
  • Relaja tu consciente, tu mente activa: Miles  de pensamientos te bombardean a diario y posiblemente ellos sean tu creencia. Relaja tu consciente. Práctica lo que te gusta: lee, canta, haz ganchillo, pinta, cocina, camina por la montaña, corre, salta, ríe, sueña, duerme, escucha música, relaciónate con aquellas personas que te hacen sentir bien, haz lo que te venga en gana y disfrútalo. Cuando tu disfrutas y estás alegre, sientes la alegría y la paz que necesitas, y esto es pura medicina.
  • Búscate: Ponte delante de un espejo. Mírate a los ojos, sin juicios, aquí no le vas a dejar entrar al ego porque no le vas a abrir la puerta. Mírate a los ojos profundamente, encuéntrate en tu mirada, busca tu luz. Cuando te encuentres, agradécete toda la fuerza y la luz interior que te estás dando todos los días de tu vida y que te está ayudando a que tomes consciencia para que encuentres tu paz, tu re-conexión y tu camino.

Y como siempre, se respetuos@ contigo, tente mucho cariño en tu aprendizaje y, si puede ser, no te juzgues.

¡Tu puedes!

Si te interesa este tema o te identificas con alguna parte o su totalidad con este escrito, te ofrezco mi ayuda para acompañarte en tu camino a que recuperes tu confianza y tu autoestima.

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